¿No quieres sentir los dedos rozar tu sexo?
mojar tu selva como la tempestad
como un diluvio de besos,
presioname, dulce condenada, a no dar rienda suelta,
a no traspasarte con mi arma,
a simplemente aprovecharme de esta circunstancia entre nosotros ...
¿De verdad no lo quieres sentir?
¿No quieres multiplicar la arena que habita bajo tu vientre?
Mujer prisionera ...
ama de las bondades que la lujuria nos dió,
escóndete, no quiero que el mundo te vea como estas,
quiero ser solo yo quien te viole entre los sesos,
quiero navergar yo por el océano de tus senos,
y degollar cada poro que se abre en tu silencio,
que agita en cada suspiro la noche
en que nos asesinamos por dentro.
miércoles, 23 de abril de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario